| Desde época remota existe una ruta trazada entre montañas, valles y llanuras, que une el norte y el sur de España, en cuya cuenca baja del Guadalquivir floreció la primera gran cultura occidental, bajo la mítica monarquía de Tartessos, a finales de la Edad de Bronce.
Debido a la gran riqueza minera, la zona adquirió gran significación como productora de metales preciosos. Cuando los romanos invaden la Península Ibérica, en el 218 a.C., otorgan gran importancia a las calzadas para abarcar la totalidad del territorio, habiendo sido la Vía de la Plata, calzada que enlaza Gijón con Sevilla a través de Astorga, León, Zamora, Salamanca y Mérida, una de las más importantes para la peregrinación a Santiago de Compostela.

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